inicio
inicio

Reflexiones

trigueirinho

Así como el sol, que ahora no veis, os muestra siete de sus rayos, también en el universo, siete son los caminos para llegar a la Fuente. Cada uno de ellos determina una nota, una Jerarquía y un aspecto del Supremo manifestado en la creación.

 

No debéis premeditar la batalla. Cada encuentro será definido por el Maestro. El enfrentamiento es necesario para producir la tensión ardiente, sin la cual no podéis ascender.


"Dejad que los niños vengan a mí", os dijo, en el pasado, el Instructor. Sí, la pureza traduce con perfección Nuestra senda. Es el signo de esta Hermandad.


Muchos alumnos, cuando escuchan que se necesita pureza, se visten de blanco, pero se olvidan que el verdadero despojamiento es interior. Ostentan esa bandera, pero en los zapatos traen el polvo de esta civilización. Sabed, es tiempo de que nazca el nuevo hombre. Es tiempo de que efectivamente se asuman transformaciones. No se puede construir la nueva Tierra basada en festivas promesas. La materia debe ser impregnada por el fuego y transformada, vertida en el molde de la redención. Por eso Yo os convoco a imprimir en cada acto de vuestra vida la determinación de trascenderos. Amad ese fuego. En esa senda tendréis Nuestras bendiciones.

 

La distancia no es obstáculo para el contacto con Nosotros. El discípulo ya lo sabe. Pero ahora ha llegado el momento de que muchos aspirantes que recorren la senda de la luz crucen el Primer Portal. Que persistan. Que venzan las pruebas. Que aprendan a caminar en el fuego.


La simiente del nuevo hombre fue cuidadosamente trabajada por Nuestros Agentes. Su formación se inició hace milenios, si consideramos el tiempo cronológico de la esfera terrestre. También, hace mucho se comenzó a preparar el suelo para abrigar esa simiente; sin embargo, las conciencias que pueden recibirla son relativamente pocas. Pero eso no es lo más importante. Bastarían dos para que la nueva humanidad se instale en el planeta.

El hombre terrestre no aprendió los misterios de la progresión de la energía. Se limitó a las tablas iniciales, no quiso oír la Enseñanza. Nosotros siempre estuvimos presentes indicándole el camino, pero no lo obligamos en esta senda, es necesario el consentimiento del ser. No Me refiero a la respuesta del consciente externo, sino al sí que debe ser emitido en los mundos celestiales. Al fin y al cabo, es necesario que se quiera volver a Casa.